viernes, 12 de febrero de 2016

1 Domingo de Cuaresma – Ciclo C Domingo 14 de Febrero de 2016

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Lectura del santo Evangelio según San Lucas 4,1-13

En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y, durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo. Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre.
Entonces el diablo le dijo: «Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan.»
Jesús le contestó: «Está escrito: “No sólo de pan vive el hombre”.»
Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo y le dijo: «Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado, y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mi, todo será tuyo.»
Jesús le contestó: «Está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”.»
Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: “Encargará a los ángeles que cuiden de ti”, y también: “Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”.»
Jesús le contestó: «Está mandado: “No tentarás al Señor, tu Dios”.»
Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión.
Palabra del Señor




martes, 9 de febrero de 2016

Miércoles de Ceniza



La imposición de las cenizas nos recuerda que nuestra vida en la tierra es pasajera y que nuestra vida definitiva se encuentra en el Cielo.


LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 6, 1-6.16- 18


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

-- Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga.

Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará. Cuando recéis no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga.

Cuando tú vayas a rezar entra en tu cuarto, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu padre, que ven en lo escondido, te lo pagará. Cuando ayunéis no andéis cabizbajos, como los farsantes que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga, Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará.

Palabra del Señor.






La oración en este tiempo es importante, ya que nos ayuda a estar más cerca de Dios para poder cambiar lo que necesitemos cambiar de nuestro interior. Necesitamos convertirnos, abandonando el pecado que nos aleja de Dios. Cambiar nuestra forma de vivir para que sea Dios el centro de nuestra vida. Sólo en la oración encontraremos el amor de Dios y la dulce y amorosa exigencia de su voluntad.


 


viernes, 5 de febrero de 2016

5 Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo C Domingo 7 de Febrero de 2016



Hoy el Señor nos llama a todos a conocerlo, a amarlo, a poner toda nuestra confianza en el poder de su gracia, y nos convoca a todos los bautizados, como lo hiciera hace dos mil años a sus primeros discípulos, a ser sus apóstoles, los evangelizadores que Él necesita para que trabajemos en el mundo y su Evangelio llegue a todos los hombres. Con nuestra oración y nuestra profunda reflexión podremos descubrir qué es lo que hoy nos pide.


Lectura del santo Evangelio según San Lucas 5,1-11

En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la Palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret; y vio dos barcas que estaban junto a la orilla: los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes.
Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón:
–Rema mar adentro y echad las redes para pescar.
Simón contestó:
–Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes.
Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande, que reventaba la red. Hicieron señas a los socios de la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús, diciendo:
–Apártate de mí, Señor, que soy un pecador.
Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él, al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.
Jesús dijo a Simón:
–No temas: desde ahora, serás pescador de hombres.
Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.
Palabra del Señor

 GRACIAS, SEÑOR

Gracias, Señor, por despertarnos a la fe: ¡Gracias, Señor!
Gracias, Señor, por empujarnos mar adentro: ¡Gracias, Señor!
Gracias, Señor, por regalarnos el don de la resurrección: ¡Gracias, Señor!
Gracias, Señor, por la fuerza de la Eucaristía: ¡Gracias, Señor!
Gracias, Señor, por nuestros sacerdotes: ¡Gracias, Señor!
Gracias, Señor, por la barca de tu Iglesia: ¡Gracias, Señor!
Gracias, Señor, por todos los que reman y trabajan con elle: ¡Gracias, Señor!
Gracias, Señor, por quitarnos los miedos: ¡Gracias, Señor!
Gracias, Señor, por tu Palabra que nos ilumina: ¡Gracias, Señor!
Gracias, Señor, por enviarnos a dar testimonio de Ti: ¡Gracias, Señor!







viernes, 29 de enero de 2016

Evangelio Domingo 31 de Enero 2016 – 4 Domingo del Tiempo Ordinario

Odresnuevos Evangelio Domingo 31 de enero 2016 color

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 4,21-30

En aquel tiempo, comenzó Jesús a decir en la sinagoga: «Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.»
Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios. Y decían: «¿No es éste el hijo de José?»
Y Jesús les dijo: «Sin duda me recitaréis aquel refrán: “Médico, cúrate a ti mismo”; haz también aquí en tu tierra lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún.»
Y añadió: «Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio.»
Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.
Palabra del Señor


¿NO ERES TÚ, SEÑOR?
¿No eres Tú, Señor?
¿Aquel que, con su propia vida, cumple una vez más
lo que en Belén Dios hizo con la suya: amor al hombre?
¿Aquel que, siendo humilde, es valiente para manifestar
las cosas de Dios ante un mundo indiferente?

¿No eres Tú, Señor?
¿Quién siendo el Hijo de Dios quieres que vivamos en Ti,
que creamos en Ti, sin más pruebas que tu Palabra y tu vida?
¿Aquel que siendo Hombre nos enseña el camino adecuado
para buscar y encontrar a Dios?

¡Dinos, Señor! ¿No eres Tú?


«Jesús, hoy vengo a pedirte
que me ayudes a sembrar semillas de paz alrededor…
una sonrisa,
una mano tendida,
un acto generoso.
Que en vez de enfadarme cuando no consigo lo que quiero, valore lo que ya tengo.
Que en vez de querer las cosas para mí, disfrute compartiéndolas con otros.
Que en lugar de lamentarme por las cosas que están mal, me ponga en marcha e intente cambiarlas.
Que cuando alguien se enfade por mi culpa, sea capaz de pedir perdón.
Que cuando me encuentre con alguien que no esté tranquilo, eleve una oración por él…»

 







viernes, 22 de enero de 2016

Tercer domingo del Tiempo Ordinario -24 - 01 - 16

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (1,1-4; 4, 14-21):

Excelentísimo Teófilo:
Muchos han emprendido la tarea de componer un relato de los hechos que se han verificado entre nosotros, siguiendo las tradiciones transmitidas por los que primero fueron testigos oculares y luego predicadores de la palabra. Yo también, después de comprobarlo todo exactamente desde el principio, he resuelto escribírtelos por su orden, para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido.
En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo alababan. Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor.» Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él.
Y él se puso a decirles: «Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.»

Palabra de Dios




JORNADA DE LA INFANCIA MISIONERA



Eres un regalo de Dios.
¡Da GRACIAS y COMPARTE!

1. VER: Cuántos regalos recibimos
-después de la navidad es posible que nuestra casa esté abarrotada de regalos que hemos recibido.
¿Qué regalos has recibido? ¿Te sientes agradecido?
2. JUZGAR: ¡Cuántos regalos recibimos!
-En el evangelio de hoy, Jesús nos dice que viene al mundo “enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad”…, o sea que viene a ayudar a los pobres, enfermos, etc. Jesús y su Palabra (Biblia) es todo un regalo para nosotros.
¿QUÉ NOS QUIERE DECIR?
-Cuánto tenemos que agradecer:
*el don de la creación: agua, aire, plantas, sol.
*el don de la vida: comida, vivienda, salud, ropa… un regalo de Dios.
*el don de la fe: nace porque Jesús nos vino a anunciar que Dios es nuestro Padre.
-Qué agradecidos deberíamos estar por todo lo que somos y tenemos…Deberíamos ir por la vida diciendo ¡Gracias!.
-Como debiéramos agradecer que en otros países hay otros niños que son hermanos nuestros y que nos necesitan.
¿Eres agradecido? Valoras lo que otros hacen por ti? ¿Eres generoso con los demás?
3. ACTUAR: Un niño misionero dice “gracias”
-Aprende a descubrir todo lo que recibimos sin notarlo (la naturaleza): da gracias a Dios por ello.
-Da gracias a Dios por regalarnos la Biblia, su palabra que es luz, fuerza, alimento, guía para el camino.
-Siéntete cada día más hermano de todos los niños del mundo, reza para que todos tengan oportunidades.
-Nos informamos de la tarea que algún misionero de nuestra provincia realiza.
-Hacemos la colecta de la Jornada de la Infancia Misionera.
¿En qué podrías mejorar? 
¿Qué vais a hacer como niños misioneros?


Un niño misionero dice siempre ¡Gracias!

Señor, tú nos escuchas cuando rezamos,
entras en nuestra vida y nos das fuerza 
para construir un mundo mejor y más bonito:
 "¡Gracias!".

Señor, a través de tu Palabra, la Biblia,
nos das a conocer lo bueno que eres con nosotros
y nos enseñas a compartir y a ser solidarios.
Por eso te decimos: "¡Gracias!".

Señor, nos encanta descubrir que cada persona
y los diferentes pueblos de la Tierra
son un don tuyo, un regalo que nos haces.
Por eso te decimos: "¡Gracias!".

Señor, nos has hecho parte de una gran familia
que se llama "la Iglesia" y que es misionera,
porque lleva la Buena Noticia a todos.
Por eso te decimos: "¡Gracias!".

Haz, buen Dios, que seamos siempre agradecidos,
como nuestra Madre, la Virgen María. Amén.
 








viernes, 11 de diciembre de 2015

3 Domingo de Adviento – Ciclo C Domingo 13 de Diciembre de 2015

 
Encendemos la tercera vela, que quiere ser luz en medio de la oscuridad.
Llama que nos anuncia el gozo de quien en su espera ve ya la llegada de la Navidad.
Aún son muchas las situaciones y las circunstancias que nos hablan de tristeza, de dolor.  Recibimos la luz con la alegría del día en que todo se ilumina.

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 3, 10-18

En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan:
–¿Entonces, qué hacemos?
El contestó:
–El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo.
Vinieron también a bautizarse unos publicanos; y le preguntaron:
–Maestro, ¿qué hacemos nosotros?
El les contestó:
–No exijáis más de lo establecido.
Unos militares le preguntaron:
–¿Qué hacemos nosotros?
El les contestó:
–No hagáis extorsión a nadie, ni os aprovechéis con denuncias, sino contentaos con la paga.
El pueblo estaba en expectación y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos:
–Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. El os bautizará con Espíritu Santo y fuego: tiene en la mano la horca para aventar su parva y reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga.
Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y le anunciaba la Buena Noticia.
Palabra del Señor


MI ALEGRÍA ERES TÚ, SEÑOR


Por eso te doy gracias y bendigo tu nombre
Espero tu llegada y preparo mi interior
Anhelo la Noche Santa de la Navidad
y afino las cuerdas de mi alma,
 con la verdad, la espera, el silencio,
la humildad o la vigilancia.
Sólo sé, mi Señor, que mi alegría
con tu llegada y por tu Nacimiento
eres Tú, Señor.
Amén 


          María, tú ni tuviste ni siquiera una pobre cuna para tu hijo Jesús...Pero fueron primero tu seno y después tus brazos los que acunaron al Niño Dios.
          Enséñanos, Madre, a recibir y amar a Jesús, como lo hiciste tú. Haz que nuestro corazón sea una cuna, limpia de todo egoísmo y llena de amor y cariño.

 


viernes, 4 de diciembre de 2015

2 Domingo de Adviento – Ciclo C Domingo 6 de Diciembre de 2015





Lectura del santo Evangelio según San Lucas 3, 1-16

En el año quince del reinado del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes virrey de Galilea, y su hermano Felipe virrey de Iturea y Traconítide, y Lisanio virrey de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la Palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.
Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del Profeta Isaías:
«Una voz grita en el desierto:
preparad el camino del Señor, allanad sus senderos;
elévense los valles, desciendan los montes y colinas;
que lo torcido se enderece, lo escabroso se iguale.
Y todos verán la salvación de Dios.»
Palabra del Señor                                                         



Adviento. Érase una vez... El centinela

Esta historia del centinela puede ayudarnos a comprender el sentido del Adviento y de la Navidad.
Cerca de a frontera de un país muy lejano, se alzaba u pequeño castillo. De cuando en cuando paraban en él las caravanas o pasaba la noche algún caminante solitario. Pero la vida en el castillo era monótona y aburrida.
Una mañana, llegó un mensaje del rey: “Estad preparados porque se nos ha hecho saber que Dios va a visitar nuestro castillo. Estad preparados para recibirle como se merece”
Desde aquel día todo cambió. Se limpió el castillo de arriba a bajo. Se vistieron los mejores trajes y pusieron un centinela para que avisase la llegada de Dios en cuanto lo divisase en el horizonte.
El centinela se subió a la torreta y allí se mantuvo expectante día y noche. Nunca le habían encomendado una misión tan importante. ¿Cómo será Dios? Pensaba. Seguramente vendrá con una gran comitiva y lo podré distinguir de lejos. 
Pasaban los días y nada sucedía. Pasaron los años y allí nadie llegaba. La vida del castillo volvió a ser aburrida y monótona.
Todos habían perdido la esperanza.
El centinela se hizo viejo y se quedó sólo en el castillo, esperando, siempre esperando la llegada de Dios. Una mañana se levantó para observar y se dio cuenta que ya casi no veía ni se podía mover y pensó: “He estado toda mi vida esperando la visita de Dios y tendré que morir sin haberle visto”
Fue entonces, cuando oyó una suave voz: “¿Es que no me conoces?.
El centinela pensó que Dios se le había colado sin darse cuenta y dijo: “¿ya estás aquí; por dónde has entrado que no te he visto?.
“Siempre he estado contigo, le dijo Dios con ternura, desde el día que decidiste esperarme. Siempre he estado aquí, a tu lado, dentro de ti. Has necesitado mucho tiempo para darte cuenta de mi presencia. Ahora ya lo sabes. Este es mi secreto: sólo los que me esperan, pueden verme”
Así es Dios. El está siempre a nuestro lado. Está dentro de cada persona. No hay que ir a ninguna parte para encontrarle. Solo hay que reconocerle, en nosotros y en los que nos rodean.
Franciscanos Valladolid