jueves, 28 de noviembre de 2013

¡Comienza el Adviento!

 

1º del Tiempo de Adviento – Ciclo A
Domingo 1 de diciembre de 2013
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01 DOMINGO ADVIENTO ISAIAS COLOR
Lectura del santo Evangelio según san Mateo (24,37-44):

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé. Antes del diluvio, la gente comía y bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre: Dos hombres estarán en el campo: a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo: a una se la llevarán y a otra la dejarán. Por lo tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa. Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.»





ORACIÓN

Señor Jesús, sabemos que entre tu primera venida en la carne, 
que ya aconteció, y la tercera, que será al final de los tiempos, 
hay una segunda o intermedia, 
a la que hemos de prestar especial atención.
Ayúdanos a estar en vela 
para que cada vez que acontezca esta venida 
estemos preparados para recibirte.
 Amén.
















viernes, 22 de noviembre de 2013

Jesucristo Rey del Universo




Lectura del santo evangelio según san Lucas (23,35-43):
En aquel tiempo, las autoridades hacían muecas a Jesús, diciendo: «A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido.»
Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo: «Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.»
Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: «Éste es el rey de los judíos.»
Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo: «¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros.»
Pero el otro lo increpaba: «¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada.»
Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.»
Jesús le respondió: «Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso.»



















jueves, 14 de noviembre de 2013

33º del Tiempo Ordinario – Ciclo C






Lectura del santo evangelio según san Lucas (21,5-19):
En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos.
Jesús les dijo: «Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido.»
Ellos le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?»
Él contestó: «Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usurpando mi nombre, diciendo: “Yo soy”, o bien: “El momento está cerca”; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida.»
Luego les dijo: «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre. Habrá también espantos y grandes signos en el cielo. Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Así tendréis ocasión de dar testimonio. Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa mía. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.»




 ORACIÓN:
 Señor Jesús, te damos gracias porque,
a pesar de las penalidades
que tengamos que padecer,
sabemos que nuestro destino,
como incorporados a tí,
es un destino de victoria y felicidad.
Te pedimos que esta certeza
nos impulse a dar testimonio de tí
ante el mundo. Amen.


 Jesús no quiere infundirnos miedo, sino una esperanza serena, pues nuestro futuro está en Dios. Como nos ha dicho el Evangelio de hoy, si perseveramos, salvaremos nuestras almas.











jueves, 7 de noviembre de 2013

32º del Tiempo Ordinario – Ciclo C


Evangelio 10 nov 2013 (2) 

Evangelio según san Lucas (20,27-38):
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, que niegan la resurrección, y le preguntaron: «Maestro, Moisés nos dejó escrito: Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero sin hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano. Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos. Y el segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete murieron sin dejar hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete han estado casados con ella.»
Jesús les contestó: «En esta vida, hombres y mujeres se casan; pero los que sean juzgados dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos no se casarán. Pues ya no pueden morir, son como ángeles; son hijos de Dios, porque participan en la resurrección. Y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor “Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob.” No es Dios de muertos, sino de vivos; porque para él todos están vivos.»






ORACIÓN
Señor Jesús, hoy estamos muy contentos
pues sabemos  que los que creemos en ti 
un día resucitaremos y viviremos para siempre contigo. 
Haz que, deseando con todo nuestro corazón gozar de tu presencia en el cielo, 
nos unamos cada  vez más a ti aquí en la tierra. 
Amén .























 

miércoles, 30 de octubre de 2013

Domingo XXXI del Tiempo Ordinario


 

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 19, 1-10
 
En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad. Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quien era Jesús, pero la gente se lo impedía porque era de bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera para verlo, porque tenía que pasar por allí. Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo:
--Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.
Él bajó en seguida, y lo recibió muy contento. Al ver esto, todos murmuraban
diciendo:
--Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador.
Pero Zaqueo se puso en pie, y dijo al Señor.
--Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más.
Jesús contestó:
--Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.
Palabra del Señor



COMO ZAQUEO, SEÑOR

En la noche oscura de mi alma
haz que nunca me falte un árbol donde remontarme
Una rama donde agarrarme
Un tronco donde apoyarme para que, 
cuando pases,
aunque, por mi cobardía, no te diga nada
Tú, Señor, me digas… ¡en tu casa quiero yo hospedarme!


 
No pases de largo, Jesús mío.
Que son muchos los tropiezos
los que de saltar para llegarme hasta tu encuentro
Que son incontables los intereses y, a veces las personas,
que me impiden darme el abrazo contigo













 

Solemnidad de Todos los Santos Conmemoración de los Difuntos

 
 
¿SANTOS? ¿ES POSIBLE HOY? ¡CLARO QUE SÍ!
 
Dicen que, el salmón, es tan rico porque nada contracorriente
Por ello mismo, los santos, son tan enriquecedores
para nuestra iglesia y para nuestra fe.
Supieron decir “no” donde el mal decía “sí”
Tuvieron agallas de señalar un “sí” donde el maligno gritaba “no”
Ahora, no puede ser de otra manera,
en el cielo destellan multitud de los nuestros
por Toda una vida de fe, de confianza y de amor
¿Seremos capaces de aspirarlo nosotros?
 


Para comprender el significado de la solemnidad de los santos y la conmemoración de los difuntos hay que saber que existen tres estados en la Iglesia:

La iglesia peregrina en la tierra. En ella estamos nosotros hasta el día de nuestra muerte.
La iglesia purgante (en el purgatorio), la componen los difuntos que necesitan aun purificación antes de entrar en el cielo. Por ellos oramos el día de los difuntos, el 2 de Noviembre, para que pronto vayan al cielo.
la iglesia triunfante, ya glorificada en el cielo. A ellos los santos honramos el 1 de Noviembre.
"Si Cristo ha muerto y ha resucitado, nosotros, que estamos unidos a Cristo por el bautismo, experimentamos la muerte, pero esperamos la resurrección. Este es el gran mensaje cristiano de estos días. Recordamos a nuestros difuntos, pero esperamos su resurrección" (Aurelio García Macías)


¡QUÉ EN NUESTRO HOGAR, BARRIO, 
COMUNIDAD PARROQUIAL, PODAMOS SER TESTIGOS DE LA LUZ, DE LA VIDA!